Así lo expresó el presidente de ISGA, José Luis Kelly. El sector está conformado por cooperativas y pequeñas empresas de las localidades más chicas.
Durante la última semana de enero el gobierno nacional convocó a una audiencia pública para comenzar a analizar el incremento de gas, de la cual participaron 108 oradores que tuvieron como propósito adecuar la tarifa del servicio de transporte y distribución por redes.
De la misma participó José Luis Kelly, presidente del Instituto de Subdistribuidores de Gas en la Argentina (ISGA), quien expresó al medio “Grupo La Verdad” que se presentaron a la “audiencia como último recurso para que las autoridades incumbentes, dispongan las medidas necesarias, en forma urgente, para que las subdistribuidoras no desaparezcan”.
En este sentido, Kelly dijo que “la subdistribución de gas en Argentina, que ya cumplió 30 años de actividad, está conformada esencialmente por cooperativas y pequeñas empresas locales”, y aseguró que atienden “mayoritariamente a los hogares y pequeños comercios de las localidades abastecidas, a los que aun en los peores momentos que atravesamos recientemente por la pandemia, pudimos atender, mucho mejor que las distribuidoras, dada cercanía con los vecinos”.
Además, el titular de ISGA contó que “por la difícil situación de las subdistribuidoras corren riesgo de perder su trabajo las 1000 familias afectadas en forma directa a esta actividad”, y agregó: “La principal causa de esa acuciante situación es que desde el 2017 ha ido disminuyendo nuestro margen bruto desde el 35 al 15 por ciento y esto se debe que desde el 2009 y hasta ese año el costo del Gas tenía un precio diferencial para las subdistribuidoras, que desapareció a partir de 2017, encareciendo sustancialmente el costo de compra del gas. A esto se le viene sumando la falta de actualización de nuestros ingresos respecto a la inflación”.
Por último, Kelly sostuvo que le pidieron “a las autoridades pertinentes que tengan en cuenta su situación, la que entendemos se debe exclusivamente a factores externos a nuestra gestión. Como lo fueron los consecutivos congelamientos tarifarios y en el caso de las escasas actualizaciones autorizadas en los últimos 20 años, fueron para las subdistribuidoras muy inferiores a la evolución de nuestros costos, agravados por las modificaciones regulatorias que fueron modificando las condiciones que debemos cumplir para prestar el servicio”.
Las subdistribuidoras de gas en alerta por su delicada situación. Así lo expresó el presidente de ISGA, José Luis Kelly. El sector está conformado por cooperativas y pequeñas empresas de las localidades más chicas. Durante la última semana de enero el gobierno nacional convocó a una audiencia pública para comenzar a analizar el incremento de gas, de la cual participaron 108 oradores que tuvieron como propósito adecuar la tarifa del servicio de transporte y distribución por redes. De la misma participó José Luis Kelly, presidente del Instituto de Subdistribuidores de Gas en la Argentina (ISGA), quien expresó al medio “Grupo La Verdad” que se presentaron a la “audiencia como último recurso para que las autoridades incumbentes, dispongan las medidas necesarias, en forma urgente, para que las subdistribuidoras no desaparezcan”. En este sentido, Kelly dijo que “la subdistribución de gas en Argentina, que ya cumplió 30 años de actividad, está conformada esencialmente por cooperativas y pequeñas empresas locales”, y aseguró que atienden “mayoritariamente a los hogares y pequeños comercios de las localidades abastecidas, a los que aun en los peores momentos que atravesamos recientemente por la pandemia, pudimos atender, mucho mejor que las distribuidoras, dada cercanía con los vecinos”. Además, el titular de ISGA contó que “por la difícil situación de las subdistribuidoras corren riesgo de perder su trabajo las 1000 familias afectadas en forma directa a esta actividad”, y agregó: “La principal causa de esa acuciante situación es que desde el 2017 ha ido disminuyendo nuestro margen bruto desde el 35 al 15 por ciento y esto se debe que desde el 2009 y hasta ese año el costo del Gas tenía un precio diferencial para las subdistribuidoras, que desapareció a partir de 2017, encareciendo sustancialmente el costo de compra del gas. A esto se le viene sumando la falta de actualización de nuestros ingresos respecto a la inflación”. Por último, Kelly sostuvo que le pidieron “a las autoridades pertinentes que tengan en cuenta su situación, la que entendemos se debe exclusivamente a factores externos a nuestra gestión. Como lo fueron los consecutivos congelamientos tarifarios y en el caso de las escasas actualizaciones autorizadas en los últimos 20 años, fueron para las subdistribuidoras muy inferiores a la evolución de nuestros costos, agravados por las modificaciones regulatorias que fueron modificando las condiciones que debemos cumplir para prestar el servicio”.
