Inclusión en el movimiento cooperativo

Jornada de inclusión. Crédito: CNCTEn el país existe una gran cantidad de experiencias que generan inclusión social mediante el trabajo cooperativo. Sin embargo, las Cooperativas Sociales carecen de marco normativo y para fortalecer este punto se desarrolló una Jornada de inflexión para el sector.

El Secretario de la CNCT, José Sacha dijo: “Con el transcurso del tiempo, fuimos viendo cómo el cooperativismo de trabajo en sí mismo lograba la inclusión social, que permitía transformaciones importantes en la vida de las personas”. Un centenar de personas se dieron cita el 7 de julio con el objetivo de fortalecer un nuevo espacio sectorial, solidario y democrático: el de las Cooperativas Sociales.

Una de las cooperativas que viene aportando a este ámbito, es “La Huella” que se dedica a la fabricación de muebles a partir de materiales reciclados, cuyo taller se encuentra en uno de los pabellones del hospital Borda. Mariana Pacheco, informó sobre la conformación de una red latinoamericana de salud mental y DD. HH. y que se está pensando en la terminología adecuada para referirse al tema. También que esta manera de asociación no brinda solamente la posibilidad de estar trabajando, sino que también, trae aparejados otros derechos.

Gustavo Sosa, docente y coordinador de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, afirmó que “Como ustedes saben en Argentina y en toda América Latina nos encontramos con problemáticas que eran de Europa o del Norte. Un crecimiento de población, ya no se habla de 3ra sino de 4ta edad y nuevas problemáticas que trae ese crecimiento poblacional”.
Definió a las cooperativas sociales de acuerdo a la Organización Internacional de las Cooperativas de Producción Industrial, Artesanal y de Servicios (CICOPA) que dice: “son especializadas en el suministro de conductas sociales con la inserción de personas desfavorecidas y marginadas” y la otra definición de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “las cooperativas de servicios asistenciales están destinadas a atender necesidades físicas, psicológicas, emocionales y de desarrollo de una o más personas, concretamente niños, ancianos o personas afectadas por una enfermedad psíquica y/o mental”.

Diferenció dos categorías de análisis. Cooperativas de tipo A (orientadas a gestiones socio sanitarias y educativas, porque incluye salud, educación y cultura) y las de tipo B (aquellas orientadas al desarrollo de diversas actividades económicas a través de las cuales insertan o incluyen a un grupo de personas dentro de la cantidad total de asociados que se encuentran en alguna de estas situaciones). “Para crear una cooperativa social, tiene que haber un piso de un 30 % de socios que se encuentren bajo alguna de esas características, en caso de no superarse, se trata de una cooperativa de trabajo solamente”.

“En el Congreso de la Nación hay más de 40 proyectos vinculados a las temáticas del cuidado. En ninguno se incluye a las cooperativas sociales como sujetos activos. La idea es incluirlas. Si bien no tenemos cooperativas sociales, sí tenemos muchas cooperativas de trabajo en el país que desarrollan actividades propias de las organizaciones sociales”.
Las cooperativas no son ambulancias del sistema

Rodolfo Pastore, Director del Departamento de Economía y Administración de la Universidad de Quilmes, planteó la necesidad de que el cooperativismo tenga un rol activo en los debates acerca de las cooperativas sociales, aún más, en el difícil contexto que se está atravesando. Luego, hizo foco en la cuestión de los derechos. “Son otras formas de organizar lo económico y de construir derechos, de ampliar a la democracia” afirma, integrando a las cooperativas sociales en esta definición. En ese punto, hizo referencia a la acción indelegable que tiene el Estado” que implica normativa, legislación, política pública activa, no solamente en el reconocimiento sino de promoción, por lo que implica presupuesto”.

“Son procesos que se construyen en América Latina. Hay que registrarlos, sacarlos de la lógica de la economía domi- nante, de arrasar con una experiencia cooperativa formidable de política pública, en un con- texto de crisis económica internacional. No hay economía solidaria sin dimensión política, es algo que desde la CNCT se reivindica”.

“El emprendedurismo individual propone ser empresarios de sí mismos, o sea que se le está delegando la responsabilidad a aquellos que han sido vulnerados de derechos. Las cooperativas sociales no pueden ser nunca emprendedores sociales individuales porque son construcciones colectivas, asociativas y democráticas”.

Acá es donde aparecen los obstáculos, porque los mercados no son mercados sociales. Estamos trabajando en eso, pero somos una gota de agua en un océano que sigue pensando que el mercado es la salida, que las tecnologías son para grandes empresas, que el marketing es lo que se necesita y quiere muchas veces transferir un conocimiento que no nos sirve. Necesitamos otra ciencia, otra tecnología, porque estamos en un contexto de retroceso. Hay que trabajar sobre los mercados institucionales. Necesitamos dar un debate en torno a eso y ampliar espacios de negociación, de construcción de mercados”. Finalizó hablando de la redistribución y la reciprocidad, como dos factores fundamentales.