Impulsar el cooperativismo de consumo

Rubén Emilio Zeida
Rubén Emilio ZeidaSíndico de Cooperar. Secretario de InterCoop
las empresas cooperativas generan trabajo digno, buscan cooperar, brindan confianza, ofrecen buenos productos y servicios, preservan el medio ambiente, cuidan a la familia, se preocupan por la educación, la cultura, la salud y todo lo que sea necesario para mejorar la calidad de vida de las personas
las cooperativas no son entidades de derecho público sino entidades de derecho privado. Así lo establece taxativamente el Art.148 del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación 
en la empresa cooperativa, el excedente se distribuye entre sus asociados según el uso que hayan hecho de los servicios que brinda la entidad, independientemente de sus aportes de capital
Un asociado puede tener más cuotas de capital que otro, pero no por ello, tiene más derecho a la distribución del excedente
Quisiera comenzar esta columna recordando que, como señalaba el lema de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) del año 2012 –Año Internacional de las Cooperativas decretado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU)-, “las empresas cooperativas construyen un mundo mejor”. ¿Por qué un mundo mejor? Porque las empresas cooperativas generan trabajo digno, buscan cooperar, brindan confianza, ofrecen buenos productos y servicios, preservan el medio ambiente, cuidan a la familia, se preocupan por la educación, la cultura, la salud y todo lo que sea necesario para mejorar la calidad de vida de las personas. Por el contrario, entendemos que las empresas lucrativas priorizan la absorción de la competencia para tener el monopolio o el oligopolio de los mercados y fijar los precios para obtener mayores ganancias. Y ese no es nuestro objetivo.
 
En el sector de consumo, con fuerte incidencia en la canasta familiar, casi el 80 % del mercado está atendido por 5 grandes empresas, 4 de ellas de capitales extranjeros, que imponen sus reglas al resto del mercado.

Sin embargo, lideradas por la Federación Argentina de Cooperativas de Consumo (FACC), creada en 1932 por El Hogar Obrero, la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca y otras cooperativas de consumo de la época, se está impulsando una Central de Compras (CCFACC) para cooperativas de consumo y para otras cooperativas y mutuales con sección consumo, para socialbilizar la muy importante capacidad de compra de la Cooperativa Obrera y lograr así incrementar la capacidad de compra de los adherentes a dicha central de Compras. El lema de la CCFACC es “elija cooperativo” con un claro mensaje destinado a los asociados y usuarios de las entidades adheridas para que se sumen a este modelo asociativo de comercio justo, transparente y solidario.
 
¿Cómo se hace esto? Explicando varios temas a la sociedad, especialmente a los no cooperativistas. En primer lugar, que las cooperativas son empresas no lucrativas. La Alianza Cooperativa Internacional tardó un siglo en incorporar la palabra “empresa” en la definición de cooperativas, y lo hace en la asamblea del año 1995 al definir la “identidad cooperativa”. Por eso, la ley 20.337 que regula el funcionamiento de las cooperativas en la Argentina, que data del año 1973, no incluye la palabra empresa. Y esto es por los debates que tenían internamente los integrantes del cooperativismo mundial reunidos en la ACI ya que, obviamente, para ellos, habiendo nacido para combatir a las empresas, les resultaba muy difícil explicar que las cooperativas eran empresas diferentes.
 
Una segunda cuestión es que las cooperativas no son entidades de derecho público sino entidades de derecho privado. Así lo establece taxativamente el Art.148 del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación que entró en vigencia el 1° de agosto de 2015. Otra prueba muy evidente y anterior fue el caso de El Hogar Obrero que en marzo de 1991, ante una situación de iliquidez financiera para hacer frente a sus obligaciones solicitó y obtuvo el acogimiento a la ley de concursos y quiebras que no se aplica a las entidades públicas sino a las privadas. Por eso, los directivos de las cooperativas, al igual que los de las empresas lucrativas y de las demás entidades de derecho privado corren con sus propios riesgos, incluyendo los riesgos patrimoniales en caso de calificaciones de conducta sancionables judicialmente.
 
Pero volvamos a los criterios de seducción a los no cooperativistas. Tenemos que explicar que la principal diferencia entre las empresas cooperativas y las lucrativas, es quién se queda con el excedente. En el caso de una empresa cooperativa, el excedente se distribuye entre sus asociados según el uso que hayan hecho de los servicios que brinda la entidad, independientemente de sus aportes de capital, que pueden ser individualmente diferentes.

Un asociado puede tener más cuotas de capital que otro, pero no por ello, tiene más derecho a la distribución del excedente. En cambio, en las compañías lucrativas el excedente se lo llevan los propietarios del capital según la proporción que tienen en la tenencia accionaria, independientemente de los consumos que hagan de los productos o servicios provistos por esas compañías. Quien más capital tiene más excedente se lleva. Y además no sabemos dónde va ese excedente. En las empresas cooperativas quien más usa la cooperativa más retorno tiene del excedente. Esta es la principal diferencia. Por eso, hay que convencer a los no cooperativistas para que se asocien a una cooperativa para que sus consumos no sólo den lugar a los retornos del excedente, sino que también contribuyan a lograr la propia sostenibilidad económica de su cooperativa.
 
Por otro lado, es importante propiciar la integración comercial entre las cooperativas tal como está impulsando la Cooperativa Obrera al ofrecer el amplio mercado de sus casi 115 sedes comerciales con casi 1,5 millones de consumidores para colocar los productos de cooperativas proveedoras de artículos del consumo familiar.

Un poco de historia

La Cooperativa El Hogar Obrero -entidad asociada a InterCoop-, fue creada el 30 de julio de 1905 por iniciativa de un grupo de pensadores y militantes socialistas como Juan Bautista Justo y Nicolás Repetto. Su primer objetivo fue satisfacer la necesidad de vivienda de la clase obrera y con el correr de los años desarrolló los servicios de crédito y consumo, además de desplegar una intensa tarea educativa y cultural. EHO ha sido pionera en numerosos hitos de la historia cooperativa de nuestro país, su presencia e incidencia fue prontamente reconocida a nivel mundial. Tanto es así que la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), en su reunión anual realizada en Hamburgo (Alemania) en 1910, aprueba la admisión de EHO, solicitada personalmente por su presidente el Dr. Juan Bautista Justo, convirtiéndose en la primera cooperativa no europea en ser admitida en el máximo órgano de representación cooperativa del mundo.
 
A lo largo de su rica y extensa trayectoria EHO alcanzó numerosos logros, llegando a finales de la década de los 80 a convertirse en la sexta empresa más importante del país en el sector servicios y la más grande entre las empresas privadas de la Argentina, con casi dos millones de asociados. A través de una red de casi 300 locales, más conocidos como Supercoop, la cooperativa ofrecía alimentos, productos de limpieza, artículos del hogar, indumentaria, muebles, entre tantos otros artículos, además de contar con diferentes rubros de elaboración y producción.
 
A más de cien años de su creación, luego de un prolongado concurso preventivo de acreedores El Hogar Obrero sigue ofreciendo soluciones habitacionales, construyendo y financiando viviendas familiares, totalmente en pesos, para sus asociados. Además, en convenio con instituciones del mundo de la cultura y de la economía solidaria, brinda servicios de turismo, actividades recreativas y culturales.
 
Rubén E. Zeida, secretario de InterCoop, ex presidente de El Hogar Obrero, prosecretario de la Federación Argentina de Cooperativas de Consumo (FACC) y síndico titular de la Confederación Cooperativa de la República Argentina(COOPERAR).