La Eficiencia Energética y las Cooperativas Eléctricas: el Momento es Ahora

Greg Landreth
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Hoy presentamos argumentos de porqué las cooperativas eléctricas deben implementar políticas de eficiencia energética como cuestión estratégica en la prestación de sus servicios
invertir en la eficiencia de un sistema de distribución de energía eléctrica es imprescindible para el bien de las comunidades en las que operan y para las cooperativas mismas.
Cuando se implementa un programa de inversión en eficiencia energética en una comunidad, implica actividad económica local.

Inversión en eficiencia energética

17%

Según un análisis de la Alianza del Sureste de EEUU para la Eficiencia Energética (the Southeast Energy Efficiency Alliance o SEEA, por sus siglas en inglés), por cada millón de dólares que se invierte en la eficiencia energética se genera entre $1,5 y $5 millones de producción económica, y trae consigo 17 nuevos puestos de empleo.

En la Argentina como en el mundo, la idea de la eficiencia energética ha llegado para quedarse. Si hay algo en que los políticos, los ingenieros, y los ambientalistas coinciden, es que la eficiencia energética debe ser un componente importante de la batalla en contra al cambio climático. Por todos lados se escucha que es más barato reducir el consumo de energía que aumentar su producción. El kilovatio-hora menos caro es el que no se consume. Viendo las páginas web de las cooperativas, estas se han sumado a la ola de la eficiencia energética: muchas tienen una página dedicada al tema desde la cual proveen información sobre el consumo energético promedio de los artefactos domésticos y consejos para reducirlo.

Sin embargo, la actitud sigue siendo pasiva. Hoy presentamos argumentos de porqué las cooperativas eléctricas deben implementar políticas de eficiencia energética como cuestión estratégica en la prestación de sus servicios y, luego, una propuesta de cómo arrancar con este proceso sin necesidad de incurrir grandes costos.

Más allá del compromiso que todos tenemos con el medioambiente, invertir en la eficiencia de un sistema de distribución de energía eléctrica - tanto con los bienes de la infraestructura común (como el alumbrado público) como con los consumidores – es imprescindible para el bien de las comunidades en las que operan y para las cooperativas mismas. Las cooperativas pueden tener muchas razones para invertir en la eficiencia energética. En casos específicos es una manera de postergar o evitar la necesidad de agregar capacidad a la infraestructura distributiva – sea un transformador, una subestación, o colgar más cables. En otros casos la eficiencia energética sirve para reducir el factor de potencia de algún consumo o para mejorar el patrón del consumo, reduciendo los picos y las necesidades de capacidad de suministro (potencia) para abastecerlos.

Además de poder reducir sus propios costos de operación y mantenimiento, la cooperativa que invierte en la eficiencia energética invierte en su comunidad, ya que las mismas juegan un papel fundamental en la economía local de las comunidades donde prestan servicios. En los comercios y la industria, reducir el costo de su suministro es aumentar competitividad. Para los usuarios residenciales, es disponer de más dinero para otros fines. Si bien la cooperativa pierde ventas cuando los socios consumen menos, tampoco vende ni un kilovatio-hora al local que tuvo que cerrar o a la industria que se traslada a otra parte por cuestiones de costos. Dicho de otra manera: las inversiones en eficiencia energética fortalecen no solamente a sus comunidades sino también al bienestar a largo plazo de la misma cooperativa.

Fundamentalmente, invertir en eficiencia energética desde una cooperativa representa un cambio de destino del gasto de los asociados. Consideramos la factura que se paga mensualmente para el suministro de la energía eléctrica. Si bien una parte de lo que se cobra a los asociados se destina a pagar sus costos de operación y mantenimiento, una gran parte de la misma va para pagar los otros costos incurridos en entregar la energía a los consumidores – el de la generación, el de la transmisión y finalmente el de la empresa distribuidora provincial que entrega la energía a la cooperativa. Estos otros componentes de la factura representan dinero que se va de sus comunidades y no vuelve.

En cambio, cuando se implementa un programa de inversión en eficiencia energética en una comunidad, implica actividad económica local. Según un análisis de la Alianza del Sureste de EEUU para la Eficiencia Energética (the Southeast Energy Efficiency Alliance o SEEA, por sus siglas en inglés), por cada millón de dólares que se invierte en la eficiencia energética se genera entre $1,5 y $5 millones de producción económica, y trae consigo 17 nuevos puestos de empleo.

Consideramos el ejemplo de un programa de asistencia de una cooperativa para que los socios reduzcan el costo de climatizar sus viviendas. Se envía un técnico a las casas de los que participen para realizar un diagnóstico. El mismo determinará recomendaciones de mejoras en la vivienda, las cuales podrían ser desde instalación de burletes y sellar ventanas hasta refacciones, cambio de vidrios o puertas o cambios de equipos como los aires acondicionados, calderas, o calefones. El diagnóstico y la implementación de sus recomendaciones requieren de personas para implementarlos – empleo. De los materiales y equipos a instalar, muchos se comprarán en los comercios locales. Una buena parte del dinero que se gaste en estos proyectos se queda en las propias comunidades.

Como Arrancar – Una Propuesta

Todas las cooperativas proveen la energía para el alumbrado público en las comunidades que sirven, y la gran mayoría se encargan de la operación y mantenimiento de dichos sistemas. Las luminarias LED disponibles en el mercado hoy en día permiten reemplazar las actualmente instaladas con otras que proveen una mayor calidad de luz con la mitad o menos de potencia. Están alcanzando más de 60.000 horas de vida útil, con lo cual los beneficios se recuperan a lo largo de unos 12 años. Además del ahorro energético que producen, ofrecen otras ventajas a comparación de las luminarias de sodio que predominan hoy: se distribuye mejor la luz emitida, tienen un color más natural que mejore la capacidad del ojo humano a percibir lo que está viendo y sufren menor degradación que la de las lámparas de sodio, tanto en la cantidad de luz emitida como en el poder reactivo: las luminarias LED mantienen factor de potencia mayor a 0.95.

Convertir al sistema de alumbrado público a luminarias LED requiere una inversión no menor, pero hoy en día las cooperativas tienen muchas opciones para reducir el costo de dicha inversión y para financiarla.

Por ejemplo, se puede conseguir asistencia a través del Plan Alumbrado Eficiente del Ministerio de Energía y Minería de la Nación para la compra de hasta 3.000 luminarias. Como otra opción, sea alternativa o complementaria, se puede acceder a financiamiento con bajas tasas a largo plazo – de 5 a 7 años con uno o dos años de gracia – ofrecido por el FONAPYME del Ministerio de Producción o por algunos bancos que ofrecen líneas con tasas subsidiadas por ese mismo Ministerio. Las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) ofrecen avales que faciliten el acceso a dichas líneas de financiamiento.

La combinación de los plazos y tasas mencionados permite financiar la mayor parte de un proyecto de conversión del alumbrado público a LED. Una vez pagado la inversión, la cooperativa va a obtener un mayor margen: este se puede trasladar directamente a los socios a través de una reducción de la tarifa de alumbrado público u otra opción sería negociar el mantenimiento de una parte de ese margen para el establecimiento de un fondo para inversiones en eficiencia energética de los consumidores. Este fondo se podría aplicar a proyectos que beneficien a socios según criterios establecidos por la cooperativa, siempre en dialogo con los asociados.

A manera de ejemplo, los fondos podrían usarse para armar el programa anteriormente mencionado de eficientizar el consumo energético por climatizar viviendas y edificios. Se podría hacer compras por mayor de lámparas LED para vender a costo a los socios. Dichos fondos se pueden usar también como apalancamiento: se paga una parte de un proyecto, lo cual hace viable para el asociado ejecutarlo.

Las intervenciones ideales dependerán de cada comunidad y las necesidades de su población. Todas las cooperativas tienen sus particularidades. Algunas tienen más demanda industrial que otras, algunas tienen climas más cálidos y otros más fríos – donde hace mucho calor puede predominar el consumo de los aires acondicionados, mientras donde hace más frío se tiene que preocupar más por consumos de calefacción (en cuanto que la calefacción sea a electricidad y no a gas). También hay cosas universales, como es la iluminación de las viviendas, comercios, o industrias de sus comunidades.

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En mi país de origen, Estados Unidos, el cooperativismo ha sido un gran impulsor e innovador en el diseño e implementación de políticas y programas de estímulo a la inversión en eficiencia energética. Las cooperativas argentinas también pueden ser motor de este cambio.

Cuando arrancamos?

Beneficios Obtenidos por la Reposición de 500 Luminarias

Beneficios Obtenidos por la Reposición de 500 Luminarias

Los valores presentados son representativos. Los costos son estimados para la compra e instalación de 500 luminarias, financiado en su 70 por ciento a tasa de 9% con plazo de 72 meses incluyendo un año de gracia. Se instalen las luminarias en su totalidad en el primer año. Se refleja una tarifa actual de $2/kWh para alumbrado público y un incremento anual en dicho precio, reflejando la quita de subsidios tarifarios anunciado por el gobierno federal para los próximos años y un contexto inflacionario. La Inversión Compensada por Ahorro comprende únicamente la reducción en gasto energético: no se incluye las reducciones a percibir en mantenimiento del sistema y la reposición de luminarias, las cuales pueden ser significativas. Los 10 años proyectados reflejan una vida útil de las luminarias LED de 50.000 horas y 13,5 horas de operación diaria.