Eduardo Fontenla: Desarrollo sostenible de las economías locales y regionales

Eduardo Fontenla
Eduardo FontenlaDirector del INAES
ntegrante del directorio de Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), por parte del Estado Nacional, el Lic. Eduardo Fontenla reflexiona sobre la importancia de promover el desarrollo sostenible de las economías locales y regionales a través del modelo asociativo y solidario. Asimismo, sostiene que para facilitar e impulsar ese proceso de crecimiento es necesario el acompañamiento de políticas públicas y la articulación con los Estados.
 
Autor de varias obras y artículos, a través de InterCoop, Fontenla publicó, en el año 2008, el libro “Cooperativas de trabajo y empresas recuperadas” y –como coautor “Metodologías de formación cooperativa”, auspiciado por la Cooperativa Sancor Seguros.
¿Cómo puede influir la cooperación en el desarrollo sostenible de las economías locales y regionales?
Aunque las cooperativas no son las únicas empresas contributivas y comprometidas con el desarrollo sostenible, por su lógica organizacional y su matriz distributiva, influyen y tienen mucho con ver con la sostenibilidad en el desarrollo. Asimismo, es importante destacar el vínculo que generan -respeto y anclaje con las economías locales y regionales-, que las convierten en palanca del “desarrollo local/regional”. En ese sentido, vemos que hay un nexo poroso que produce un empalme entre el desarrollo cooperativo sostenible y el desarrollo local/regional.

Este proceso es virtuoso y sinérgico por las similitudes metodologías que tienen, las que permiten formular objetivos de mediano y largo plazo, para realizar trabajos conjuntos, lograr un uso más equitativo de los recursos y definir objetivos comunes, donde la confianza y la participación activa son fundamentales para obtener los beneficios compartidos proyectados.

Al referirnos a “sostenible” es fundamental que aclaremos que el desarrollo es tal si logra que el bienestar generado se mantenga con equidad a lo largo del tiempo. Desde la cooperación, en un sentido amplio y desde una visión del ideario de la economía solidaria, esta noción nos lleva a posicionarnos en el concepto de “desarrollo cooperativo sostenible”, que, desde una perspectiva sistémica, está integrado por los siguientes componentes, dimensiones o ejes interdependientes: los aspectos económicos, los aspectos sociales y culturales, el cuidado del medio ambiente y la buena gobernabilidad y el buen control.

Todos estos factores deben estar unidos a la especificidad, la propiedad y la identidad cooperativa que los potencian y les dan sostenibilidad, ya que en un proceso de desarrollo cooperativo sostenible no es posible sustituir el criterio de identidad. ¿Por qué? Porque, por un lado, la identidad permite alimentarse e ir a las raíces y, al mismo tiempo, podar y tirar las ramas secas.

Por el otro, a través de las estrategias y las acciones empresariales propias del modelo cooperativo, la pertenencia permite responder mejor a las expectativas y a las necesidades concretas y actuales de todos y cada uno de los asociados y sus comunidades, lo que luego redunda en buenos y mejores servicios y/o genera mayores ingresos.

 
En la Cumbre Internacional de Cooperativas, celebrada en Québec a mediados del pasado mes de octubre, el movimiento cooperativo reafirmó su naturaleza y sus valores, apostando por el desarrollo sostenible. Comprometiendo su apoyo a los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.
¿Cómo se pueden promover y acompañar los emprendimientos asociativos a través de las políticas públicas?
Para motivar, innovar y acompañar los emprendimientos asociativos y el trabajo en red es esencial la presencia y accionar del Estado en sus distintos niveles, que debe contribuir especialmente a la generación de conocimiento y facilitar el acceso a la tecnología. Por ello, las instituciones públicas de ciencia y tecnología y las universidades deben cumplen un rol trascendental en este sentido, asistiendo este tipo de procesos y de construcciones de capital social.

En materia de desarrollo sostenible, y en un mundo globalizado, complejo y con mucha velocidad de cambio, suele ser cara la “prima del no conocimiento” que se paga, a la par que no hay aseguradoras que tomen semejante riesgo. Como ejemplo de investigación aplicada para generar conocimiento útiles destacamos la política pública del programa “Cooperativismo y Economía Social en la Universidad”, que ejecuta la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación de la Nación en complementación y articulación con el Ministerio de Desarrollo Social a través del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES).
¿Cuáles son las principales estrategias de articulación que se deben dar entre el sector cooperativo y el Estado?
Debe darse una clara y eficaz articulación entre el sector de la economía social y los Estados (nacional, provinciales y municipales), siempre respetando las lógicas organizacionales y las autonomías, porque ambos, en sus distintas dimensiones, funciones y responsabilidades, colocan a la solidaridad y al bien común como eje de sus acciones. Promover una cultura de la solidaridad y la asociatividad es fundamental para la sociedad. En este sentido, es fundamental que se incluyan a distintos actores y agentes a fin de generar un mayor desarrollo y más beneficios para la población. Hoy son varias las políticas públicas nacionales de fomento, fortalecimiento de los sistemas productivos locales y protección de la asociatividad que se están impulsando en favor del desarrollo y del emprendedurismo asociativo. En Argentina hay experiencias y acuerdos municipales que adoptan lineamientos para el desarrollo sostenible de base local con las organizaciones de la economía social. Particularmente, el INAES, a través de su programa de asistencia financiera directa a cooperativas y mutuales, que el año pasado duplicó sus recursos con respecto al período 2015, motiva, estimula y privilegia las presentaciones, diseños y evaluaciones de los proyectos de cooperativas y mutuales que valorizan los saberes y las estrategias de desarrollo de base e impacto local y/o regional. Por otro lado, durante el año 2016, se puso en marcha una iniciativa muy destacada como es la Red de Municipios Cooperativos (RMCoop) que, desde Cooperar, busca potenciar el trabajo conjunto para el desarrollo local y cooperativo.
A pesar de que estas experiencias significativas impactaron positivamente en el trabajo cooperativo y asociativo con los Estados, son poco conocidas y es necesario darles mayor visibilidad a fin de favorecer nuevas miradas sobre el desarrollo sostenible. Lamentablemente, suele ocurrir que la economía social aparece en los medios solo cuando hay algún inconveniente, mientras que los valiosos aportes que hace el sector al desarrollo sostenible local y regional, no son noticia. Todos debemos trabajar para revertir esa situación.
 
Silvia Porritelli para InterCoop



 
 
 
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